feb, 2015: Florencia Aliberti

  1. Obra
  2. Presentación
  3. Opinión
  • Florencia Aliberti Variaciones sobre Alicia

    2011, 3’10”

    Cortometraje en Super 8, realizado a partir del reciclaje de dos películas de género radicalmente opuesto pero que tienen cierto carácter pedagógico común: una animación infantil de Disney y una película pornográfica.

    La pieza recupera cintas encontradas en mercadillos o anticuarios, que son intervenidas y manipuladas/mutiladas con pintura, lejía, alfileres, etc., explorando de este modo las posibilidades pictóricas del soporte fílmico.

  • Florencia Aliberti Cosplay

    2014, 5’14”

    Obra dentro de la serie [auto]exposiciones, que recupera vídeos caseros de YouTube para hablar sobre experiencias de exhibición de la intimidad en la web. Una tendencia que nos lleva a mostrar nuestras vidas, franqueando el límite entre lo público y privado, lo interior y exterior, en un nuevo espacio donde nuestras vivencias cobran existencia. Vivencias privadas y particulares pero atravesadas también por un elemento de contagio por el que se imitan y replican, pantalla mediante, las formas de (auto)representación que generan copias incontables de lo mismo a partir de experiencias audiovisuales.

  • Florencia Aliberti Watch me shrink

    2012, 5’12”

    Obra dentro de la serie [auto]exposiciones, que recupera vídeos caseros de YouTube para hablar sobre experiencias de exhibición de la intimidad en la web. Una tendencia que nos lleva a mostrar nuestras vidas, franqueando el límite entre lo público y privado, lo interior y exterior, en un nuevo espacio donde nuestras vivencias cobran existencia. Vivencias privadas y particulares pero atravesadas también por un elemento de contagio por el que se imitan y replican, pantalla mediante, las formas de (auto)representación que generan copias incontables de lo mismo a partir de experiencias audiovisuales.

  • Florencia Aliberti Am I ?

    2012, 3’10”

    Obra dentro de la serie [auto]exposiciones, que recupera vídeos caseros de YouTube para hablar sobre experiencias de exhibición de la intimidad en la web. Una tendencia que nos lleva a mostrar nuestras vidas, franqueando el límite entre lo público y privado, lo interior y exterior, en un nuevo espacio donde nuestras vivencias cobran existencia. Vivencias privadas y particulares pero atravesadas también por un elemento de contagio por el que se imitan y replican, pantalla mediante, las formas de (auto)representación que generan copias incontables de lo mismo a partir de experiencias audiovisuales.

  • Florencia Aliberti Daily Routine

    2012, 3’32”

    Obra dentro de la serie [auto]exposiciones, que recupera vídeos caseros de YouTube para hablar sobre experiencias de exhibición de la intimidad en la web. Una tendencia que nos lleva a mostrar nuestras vidas, franqueando el límite entre lo público y privado, lo interior y exterior, en un nuevo espacio donde nuestras vivencias cobran existencia. Vivencias privadas y particulares pero atravesadas también por un elemento de contagio por el que se imitan y replican, pantalla mediante, las formas de (auto)representación que generan copias incontables de lo mismo a partir de experiencias audiovisuales.

  • Florencia Aliberti Prostética I

    2011, 4’10”

    Cortometraje realizado con imágenes de archivo que aborda la representación visual de estereotipos de género. Recupera publicidades y escenas de películas que ponen de manifiesto, a través de la repetición y la homogeneización de gestos, movimientos y prácticas, la mecánica de la imagen en la construcción del cliché femenino.

  • Florencia Aliberti Horror vacui

    2012, 2’30”

    Una pieza de found footage que recicla cintas de Super 8, experimentando con el soporte fílmico a través del collage y la manipulación e intervención del mismo. Utiliza metraje de películas de diferentes géneros, jugando con personajes típicos que hacen patentes algunas oposiciones tópicas a las que recurren las imágenes a la hora de colmar el espacio de lo otro: el salvaje, la mujer silvestre, la naturaleza y lo indomesticado…

Florencia Aliberti (Buenos Aires, 1986). Trabajo desde hace algunos años en el sector audiovisual.

Mi trabajo versa principalmente sobre el vídeo y cine experimentales. Mi gusto por los trastos, las imágenes desechadas y, en general, las cosas que perdieron su valor de uso, me llevó a coleccionar celuloides antiguos, vídeos (reales y virtuales), fotos, proyectores, cámaras, revistas… y más tarde empecé a trabajar reciclando imágenes.

Mis propuestas exploran, a través del montaje y la recuperación de materiales diversos, las posibilidades de resignificación de las imágenes, dotándolas de nuevos contextos de lectura e interpretación. Así, muchos de mis trabajos parten de un acto de apropiación y se articulan en el montaje, con una voluntad evidente de enfatizar la heterogeneidad de materiales y de cuestionar el sentido que se ha dado a las imágenes.

Me gusta experimentar con formatos diferentes, tanto en analógico como en digital (Super 8, 8 mm, collage, vídeo, etc.) y manipular el soporte propiciando la intervención del azar en el proceso creativo.

Cursé estudios de filosofía (Universidad de Barcelona) y de realización de cine (CIEVYC, Buenos Aires).

http://www.floraliberti.tk/

 

Florencia Aliberti (Buenos Aires, 1986).

En algunos de los collages en vídeo de Aliberti (Horror vacui y Variaciones sobre Alicia) se adivina su interés por el arte de las vanguardias históricas, precedente de las técnicas de montaje cinematográfico. Ahí juega con la materialidad de la imagen, con las texturas, una inquietud que comparte con varias generaciones de autores. Y es que la frialdad de las técnicas digitales ha azuzado la nostalgia general por el aspecto más táctil del celuloide y sus cualidades formales. Pero el espectador verá aquí dos tipos muy diferentes de trabajos. En cierto sentido, el vídeo titulado Prostética hace de bisagra entre ambos tipos de montaje, abordando mediante material antiguo el que será uno de los temas recurrentes del segundo tipo: los problemas de género y la imagen de las mujeres en la nueva era tecnológica.

Sin dejar de apreciar la calidad de estos primeros vídeos, me centraré en los segundos. La serie (Auto)exposiciones está construida en multipantalla, en una suerte de montajes corales. Pantallas partidas ante las que el espectador tiene cierto margen para elegir el camino que quiera, para leer las imágenes en el orden que prefiera. Se da hoy una nueva sensibilidad en los espectadores, seguramente menos capaces de sostener la atención durante mucho rato, pero más capaces de captar varias cosas sincrónicamente y dentro de cierta dispersión general, como al vuelo. Dice Harun Farocki: “En una proyección doble hay sucesión y simultaneidad, el vínculo de una imagen con la siguiente y con la de al lado. Un vínculo con lo previo y lo simultáneo.”  Los virtuosos montajes de Aliberti ponen a prueba esas nuevas capacidades de atención del público; no son triviales, están muy bien medidos y ordenados. Hacen visibles juegos de espejos virtuales en los que unos personajes crean su identidad, se moldean (literalmente), siguiendo un designio común, dejándose contagiar por lo que ven en los vídeos de los demás. Una exhibición pública de la intimidad distinta de las viejas películas eróticas que grababan los padres en Super 8 para después esconderlas y verlas solos en contadas ocasiones. Una nueva expresión de la frágil frontera entre lo público y lo íntimo.

A Internet hay que ir a estudiar este tipo de documentos en bruto para intentar darles un orden, encontrarles algún sentido. Lo que hoy llaman extimidad (una intimidad expuesta) crea inmediatamente otra capa, genera una nueva intimidad más escondida y profunda, al igual que el confesionario implica otro secreto, a saber: lo que se le esconde al confesor. Aliberti busca la materia prima que emerge de esta nueva pseudointimidad de miles de usuarios, prosumers (productores-consumidores) más o menos ingenuos; compila materiales para la futura historia de una vida privada viciada por la publicidad. Un estupendo trabajo de investigación que, además del vértigo que produce, ilustra y facilita futuros estudios sociológicos sobre el cliché, la imagen de género, las modas, el contagio, la relación público-privado, etc. Me consta que, al menos en Barcelona,  algunos profesores universitarios de historia y teoría de la imagen ponen y comentan estos vídeos de Aliberti en sus clases.

En un mundo en que mucha gente vive lejos de casa contra su voluntad y en cuyas vidas quizá lo más parecido al calor del hogar sea el solecillo (smiley) que les indica que algún familiar está conectado en ese mismo momento, Florencia pone imagen humana a nuestra fría condición de mero dato en una tabla estadística, ya sea esta de venta de cosméticos o de programas de adelgazamiento.

En los vídeos de niñas y adolescentes (y no tanto) que se orquestan aquí, las pantallas son ventanas, pero también espejos en los que unas usuarias han visto a las otras antes de grabar sus propios vídeos. Le preguntan a ese espejo si son guapas o feas, le piden ayuda para adelgazar, al tiempo que aconsejan trucos de belleza a las demás… Con ello establecen una suerte de comunidad. Como escribe Manuel Delgado en su blog: “el criterio de reconocimiento intersubjetivo de estos grupos humanos no se funda en un concierto entre conciencias sino entre experiencias, en cuyo sino la codificación de las apariencias parece ocupar un papel central. Cultura en este caso se utilizaría no tanto para hablar de una manera coherente de vivir, como de una manera coherente de parecer. (…)  Aspiran a ser identificados, localizados, detectados con claridad.”

Los vicios que trae consigo la técnica se contagian como la peste. Las modernas máquinas de comunicación contribuyen a moldearnos, a disciplinar nuestros cuerpos. El acontecimiento sería, en este caso, la multiplicación desenfrenada de un mismo gesto banal, y los vídeos de Aliberti harían visible, como una espuma, la existencia de un problema más amplio y profundo. Hay muchas similitudes entre las masas físicas de individuos y las virtuales, y no creo que se puedan descartar los estudios de Le Bon o de Freud a la hora de estudiar algunos aspectos de las masas virtuales modernas.  La condición de masa nos iguala incluso, en ciertos aspectos y movimientos, a las masas de algunos animales.

Las imágenes operativas son aquellas que no están hechas para informar ni para entretener. Por ejemplo, las imágenes de una cámara de seguridad de un banco, o los vídeos para monitorizar una dieta de adelgazamiento que recoge Aliberti. Pero todos sabemos que muchas de las imágenes que no tenían esa intención a veces se vuelven a poner en circulación como información o entretenimiento: las de la valla de Melilla o esas antologías de accidentes que abundan en la Red.

Aunque Aliberti presente estos montajes en galerías y le interese el tipo de distancia y descontextualización que ahí se produce, es justo que sus trabajos vuelvan a la Red y se pongan al alcance de cualquiera. Constituyen una forma de análisis sociológico más certero que muchos sesudos estudios basados en estadísticas y dudosas teorías. Finalmente, como escribe ella misma, estos vídeos muestran “vivencias privadas y particulares pero atravesadas también por un elemento de contagio por el que se imitan y replican formas de (auto)representación que generan copias incontables de lo mismo a través de esas experiencias individuales.” Animo a Aliberti a seguir con ese tipo de trabajos (sin dejar de hacer los otros), ya todo un género que, en manos inteligentes como las suyas, puede dar más frutos iluminadores.

 

Félix Pérez-Hita, (realizador y crítico cultural)

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