nov, 2014: Los Ingrávidos

  1. Obra
  2. Presentación
  3. Entrevista
  4. Opinión
  • Los Ingrávidos Infrarrojo/ Reclamos de la tierra - (4:19)

    Después de la matanza ocurrida el 18 de Mayo de 1967, perpetrada por el gobierno mexicano contra profesores y campesinos en la Costa Grande de Guerrero, el profesor rural Lucio Cabañas Barrientos inicia uno de los levantamientos armados más importantes de México, cuya resonancia y actualidad se eleva hoy con la fuerza de un volcán en erupción.

  • Los Ingrávidos Abecedario/ B - (4:55)

    Un cine baleado. La relación que una balacera tiene con la imagen deviene un tanto distinta; el celuloide no soporta ya, a 24 cuadros por segundo, la representación de una balacera, ya sea actuada o documentada, sino que el celuloide se ha convertido ahora en el portador directo, en el afectado, en el baleado en cada fotograma.

    Ya no es la superficie lisa en la que se imprime la acción a 24 cuadros sino la superficie afectada, y que en cada fotograma soporta la realidad de que son malos tiempos para el cine. Es preciso poner en trance al celuloide haciéndole padecer lo sonoro en “carne” propia

  • Los Ingrávidos 2 de octubre/ Lejos de Tlatelolco - (4:05)

    Recuerda la matanza organizada por el gobierno de México el 2 de octubre de 1968 en las inmediaciones de un complejo familiar contra una juventud estudiantil desarmada, que blandía como única defensa su politización, la utopía: la imagen de la plaza histórica y precolombina de Tlatelolco y su actual complejo familiar, se contrapone con la voz en off que se pregunta ¿quién, quién perpetró todo esto? y deja en el aire otra pregunta: ¿quién es responsable del silencio?, ¿quién lo sigue ordenando? La singular acusmatización* del plano sonoro indica una voz para la que sigue siendo distante un acontecimiento imposible de interiorizar, un acontecimiento que en su lejanía no termina de extranjerizar la narración de un evento que no debió tener lugar.

    *Nota: “acusmatización” es el término que se utiliza en lenguaje audiovisual para referirse a la separación o disociación entre el objeto sonoro y su fuente, a cuando desvinculamos premeditadamente el sonido de la fuente que lo genera, como se hace en este video.

     

     

  • Los Ingrávidos Falso movimiento - (1:43)

    Forma parte de la serie que lleva como título Intervenciones. Falso movimiento es un crítica al gobierno y a la paramilitarización.

  • Los Ingrávidos Francotirador/ La mirada cautiva (1:17)

    Entre la acechante mirada de un francotirador y la expectante contemplación del camarógrafo documentalista se instala una brecha donde queda suspendida una mirada evanescente, que no pertenece ni a uno ni a otro. La mirada cautiva destella con su monólogo interior en el instante de su desaparición. Una mirada que se instala en los no lugares que emergen de las continuas batallas, de las inacabables guerras.

  • Los Ingrávidos Abecedario/ Q - (7:26)

    Hace avanzar nuestra mirada en torno a los restos, preparación y emergencia de una kermés, una fiesta popular al aire libre en la que se reivindican la música y las danzas, una celebración que señala el inicio de una conmemoración, la Independencia de México, pero también de la Revolución Mexicana. Sin embargo, la atmósfera de ensoñación y de adormecimiento evoca la presencia de una certeza cada vez más aguda, cada vez más concreta, de que estamos ante los restos, las sobras y los despojos de la celebración. La Independencia y la Revolución se dispersan en el ensueño de una borrachera.

  • Los Ingrávidos Zapatista/ Música en el vientre - (8:41)

    El 1 de enero de 1994 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) irrumpe con la violencia de un acontecimiento nuevo, el llamamiento a una necesaria transformación política y a una vida que emerge del propio interior de la tierra. El toque de campanas no es ya únicamente la convocatoria a un levantamiento popular; es una llamada que emplaza al origen, al agua primigenia, vientre sempiterno desde donde la vida clama vida.

  • Los Ingrávidos Abecedario/ R (12:09)

    Esta obra tiende un puente entre la experiencia sensitiva e inhumana de la tierra y la percepción humana que se integra progresivamente en la inmanencia del movimiento aleatorio de la naturaleza. Una odisea perceptiva cuyos precedentes están en “Itinéraire de Jean Bricard” (Straub-Huillet) y “La région centrale” (Michael Snow).

  • Los Ingrávidos Soldadera/ Percusión visual - (5:50)

    Un personaje conceptual que se recorta del interior de la Revolución Mexicana, una militante armada que no deja de percibir la inmanencia de una vida en la exterioridad de los pasajes por los que transita y en los que deviene una singularidad que emerge del acontecimiento: la vida inmanente de una soldadera. Finalmente, nos pone en contacto con el latir del campo en México, como una cascada de colores y andares, en los pasos de una mujer que reivindica su voz en la lucha que no cesa.

  • Los Ingrávidos Entropía blanca. Díptico / Abecedario X,Y (57:06)

    [Audiovisual sólo para exhibición online]

    Constituye una cartografía audiovisual que hace visible una de las diferentes y lamentables consecuencias de la infame política migratoria norteamericana. El filme surge de la necesidad de hacer visibles acontecimientos que poco a poco quedan difuminados por la burocracia internacional.

    Forma parte de un trabajo serial que pretende reasignar a cada letra del abecedario una función audiovisual que pende de un imaginario colectivo singular.

  • Los Ingrávidos Entropía blanca. Díptico / Hipertermia (29:25)

    [Audiovisual sólo para exhibición online]

    Es el efecto de la entropía blanca que desprende Abecedario/ X, Y sobre el celuloide. La entropía se encuentra o se calcula derivando e integrando la energía que introduce el caos en un sistema cerrado. La energía que no se recupera introduce el desorden.

 

Todos los fuegos el fuego

…la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones,testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.

Pierre Menard. Don Quijote, primera parte, capítulo IX

 

Nueve piezas sueltas para una máquina de guerra exterior al aparato de Estado. Multiplicidad pura, de medida difusa, exterioridad confirmada por la mitología, la fabulación, el drama, las fiestas y el infrarrealismo. Irrupción de lo efímero y potencia de metamorfosis. Frente a la mesura esgrimir un furor, frente a la gravedad una celeridad, frente a lo político un secreto, frente a la soberanía una potencia, frente al aparato una máquina.

Piezas sueltas para poner de manifiesto otra justicia, a veces de una crueldad incomprensible, pero a veces también de una piedad desconocida. Sobre todo poner de manifiesto otras relaciones puesto que todo se intercala en relaciones de devenir, en lugar de efectuar relaciones binarias entre “estados”: todo un devenir-animal del guerrero, devenir-volcán del pueblo que falta.

Las nueve piezas evocan una guerra por venir, mas no se trata de una guerra institucionalizada, regulada, codificada, con un frente, una retaguardia, y sus batallas. Por el contrario, es una guerra sin línea de combate, sin enfrentamiento y retaguardia, en última instancia una guerra sin batalla: pura estrategia.

Lo que reanima la estrategia es una multitud de preguntas bajo una forma precisa que interroga el tiempo de una acción difusa, ya pasada y aún por venir, de un fuego que suscita todas las figuras incompletas de sí, proliferación de preguntas que interrogan:

– ¿Qué ha pasado para que un volcán reclame una guerra por venir con la voz singular de las multitudes y del pueblo que falta? [Infrarrojo/ Reclamos de la tierra]

– ¿Qué ha podido pasar para que el celuloide y su ritmo se encuentren fuera de sus goznes, y el delicado filum de la imagen sea continuamente baleado, evidenciando su originaria y precaria materialidad, no por ello menos bella? [Abecedario/ B]

– ¿De dónde emerge la otra, extranjera voz neutra que hace legible y audible un infame acontecimiento que la costumbre y la tradición han interpretado una y otra vez hasta dejarlo sin contenido? [2 de octubre/ Lejos de Tlatelolco]

– ¿Qué ha pasado para que sea posible entrever, en el medio de la propaganda gubernamental, otra violencia, la de una ingente máquina de guerra que crece al interior de la “amigable imagen” que el aparato de Estado quisiera dar de sí? [Falso movimiento]

– ¿Qué es lo que captura la mirada  en el instante en que es suprimida? [Francotirador/ La mirada captiva]

– ¿Qué ha pasado para que el silencio de una letra transforme una fiesta en continua danza de sombras agotadas, restos de celebración? [Abecedario/ Q]

– ¿Que ha pasado para que una ingrávida percepción se abra paso entre azarosas rotaciones y mitologías incineradas? [Abecedario/ R]

– ¿Qué ha podido pasar para que, a la sombra del fuego, devorador, insistamos en reivindicar la pertenencia de ciertas armas a la inmanencia de una vida, máquina de guerra oscilante y exterior al aparato de Estado, percepción fractal de una Soldadera y una Zapatista que ya han sido y que sin embargo no han tenido lugar? [Zapatista/ Música en el vientr]  [Soldadera/ Percusión visual]

Finalmente, a pesar de toda reivindicación, es preciso participar del riesgo a padecer el tiempo como forma pura de la destitución. Litigar el celuloide como superficie no límpida ni lisa. Cuerpo afectado y hostigado por los singulares agujeros de la entropía. Descarrilar los 24 fotogramas para mostrar que, cada engrama, soporta la encarnación del Tiempo y la Idea en su forma menos amigable. Hacer reptar el celuloide y movilizarlo con el pulso descorazonado del peligro. Sumarse a los escombros que el Angelus Novus, contempla y asignar al detritus del progreso su estatuto de evidencia transitoria. Repetir brevemente la ejemplaridad de los incendios de Alejandría y de la Cineteca Nacional de México, hacer que el instante de un peligro, de una fulguración, revelen el destino no parcial de la memoria.

 

Colectivo los ingrávidos, México 2014

Web del colectivo:  http://losingravidos.com/

 

Somos lo que deshabita desde la memoria. Tropel. Estampida. Inmersión. Diáspora. Un agujero en el bolsillo. Un  fantasma que se niega a abandonarte. Nosotros somos esa invasión. Un cuerpo hecho de murmullos. Un cuerpo que no aparece, que nadie quiere nombrar.

Aquí todos somos limbo.

 

¿Hay alguna temática, enfoque o intención común que emparente las piezas que habéis seleccionado para este programa? ¿Qué implica la barra separadora en los títulos?

Más  que  establecer  una  relación  de  parentesco  entre  las  piezas  del  programa, nos  interesa  plantear  o  suscitar  el  interrogante  acerca  de  las  condiciones  de  su emergencia, circunstancias  que motivan la coexistencia  y el  desarrollo  de  diferentes dispositivos audiovisuales en la concepción del fuego, los levantamientos armados y las  resistencias  populares  que  emergen  para  contrarrestar la  progresiva intervención militar  y  la  carrera  armamentística  que  han  devastado México  en  los  últimos  años.

Los  diferentes  dispositivos  propuestos  intentan  contrarrestar  la  representación hegemónica de la violencia. El uso de la barra separadora retoma la idea de Harun Farocki de diferenciar la forma y el contenido dentro de un dispositivo o régimen audiovisual, al tiempo que establece el  principio  de  su  síntesis.  Por  ejemplo,  en  “Infrarrojo/  Reclamos  de  la  Tierra”  la forma visual viene determinada por una imagen filmada en infrarrojo, mientras que el tema auditivo establece la intención de denuncia y reclamo que finalmente genera el sentido heurístico de la pieza. Nos gustaría señalar que existe también una resonancia respecto  del término  “Infrarrojo”  el  cual, lejos  de  agotarse  en  un  ámbito  puramente técnico  (una  toma  realizada  en  infrarrojo),  implica  la  forma  en  que  era  clasificado el  levantamiento  armado  dirigido  por  el  maestro  rural  Lucio  Cabañas  Barrientos: Infrarrojo.

 

Evidentemente, un motivo que puebla muchos de vuestros trabajos es la violencia, tanto en el plano sonoro (con los crudos relatos de ejecuciones, por ejemplo) como en el plano visual, pero aquí de manera metafórica, a través de una erupción volcánica o de la destrucción del fotograma.

La  representación  hegemónica  de  la  violencia  parte  de  un  lamentable  supuesto:  el sonido  ha  de  estar  subsumido  a  la  imagen.  El  funesto  corolario  que  se  desprende de  dicho  régimen  audiovisual  es  que  el  discurso  sonoro  oficial  solo  puede  tener preeminencia  sobre la imagen  cuando  se trata  de  hacer legible  para  un  “espectador ideal”  el  “contenido  real”  que  toda  imagen  supondría.  A  contrapelo  de  este  atroz supuesto, nuestras piezas parten de la heterogeneidad y la autonomía existente entre imagen  visual  e  imagen  sonora.  Esta  determinación  es  fundamental  para  poder elaborar  las  diferente  relaciones  posibles  entre  imagen  y  sonido,  relaciones  que devienen paradójicas y que complican el dominio perceptivo del espectador.

 

Háblanos del título que habéis dado a este programa, Todos los fuegos el fuego, y del nombre de vuestro colectivo, Los Ingrávidos.

El título del programa está en línea con el cuento homónimo de Julio Cortázar. Lo que nos interesa es evocar la simultaneidad que estructura el relato de Cortázar y que nos permite modular la construcción de los dispositivos audiovisuales bajo el motivo de los levantamientos armados, la violencia  y la potencia destructiva del fuego. El nombre del colectivo Los Ingrávidos nos motiva a reivindicar el carácter fantasmal del  sonido  y  de  la  imagen  auditiva,  la  sutileza  que  permea  las  voces  y  los  ruidos flotantes,  heterogéneos  e  irreductibles  a  una  corporalidad  reconocible.  Un  cúmulo corporal  que  no  aparece  sino  en  la  iridiscencia  de  la  destrucción  de  las  superficies visuales.

 

Utilizáis en vuestro manifiesto una cita de Jonas Mekas. ¿Sentís que os ha influido su cine?

No  solo  su  cine,  sino  sus  escritos,  sus  diarios.  La  forma  en  que  piensa  y  realiza  el cine, desde el interior de una constante batalla contra una hegemonía audiovisual, nos anima a continuar y a resistir.

 

Colectivo Los Ingrávidos, México 2014

Inaugurando la renovada andadura de Pantalla CCCB presentamos al colectivo Los Ingrávidos, tres jóvenes videoartistas afines al grupo literario de los Infrarrealistas (Bolaño y Papasquiaro), amantes de lo precario, de lo que no acaba nunca de decirse.

En sus vídeos, hay cosas que no son ni significan lo que parecen. En ocasiones, la de los Ingrávidos es una obra de denso contenido político centrada en la complejísima sociedad mexicana. Su universo lo constituyen árboles, ríos y campos, o campesinos y fiestas populares; pero también espacios vacíos de lugares donde hubo ejecuciones, incendios en guarderías, volcanes en erupción, audios de sicarios que grabaron sus matanzas. Entre sus temas están la represión desmedida de las protestas populares, la inmigración, la manipulación de los grandes medios o las ejecuciones diarias que compiten en sangrienta espectacularidad.

Hay cosas que nunca ha sido fácil representar con justicia, cosas desconocidas en algún sentido, inapresables. Quizá, por desgracia, son las que más y peor se representan en el mundo: la violencia, el sexo, la muerte, la felicidad… Cosas difíciles porque el intento de una representación exigente, no trivial, siempre se queda corto, sin saber siquiera en qué sentido. Los Ingrávidos son conscientes del abuso general de esa representación banal y quieren hacer pensar con sus imágenes.

“Queremos generar un estado de cuestionamiento en el espectador, que se pregunte qué ha pasado. Queremos que estas luchas, estas resistencias, no caigan en el olvido.” A veces juegan con el contraste entre imágenes abstractas y voces que provienen o hablan de cosas horribles, con músicas que parecen invitar a la reflexión. “Televisa enferma el ojo del espectador -dicen-, lo convierte en un espectador pasivo”. También les interesa  la materialidad de las imágenes, sus distintos soportes y un tipo de narración, cuando la hay, alejada de sus formas convencionales.

Deconstrucción de las imágenes engañosas de los grandes medios cómplices de los gobiernos de turno, desmontaje de lo que hay detrás de su retórica manipuladora, un intento de sacar a la luz la verdad de sus mentiras. El uso de grabaciones del pasado tiene como objetivo reactivar ciertos discursos políticos, actualizarlos. Contra la supuesta neutralidad de las imágenes, siempre atravesadas por alguna ideología, Los Ingrávidos tratan de reconectar viejas injusticias con el presente.

 

Félix Pérez-Hita [Realizador y crítico cultural]

 

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